El
limón es sinónimo de primavera. Y las semillas de amapola son atractivas en una
torta. Tienen su propio gusto particular y agregan un crocante bien
interesante.
La
primera vez que hice esta torta, hace años, era para un brunch con amigas en mi
casa. Pasaban las horas y nadie comía ni un pedazo. Había muchas otras cosas
para comer y esta torta parecía tan simple y aburrida. Yo sabía lo buena que
era y terminé casi obligándolas a probarla antes de irse. La cosa es que al final
no sabían cómo hacer para comerla, teniendo en cuenta que habíamos comido y tomado de todo durante horas, y terminaron llevándose pedazos a su casa.